Carrusel

Doctor Ramón Rodrigo, líder mundial en estrés oxidativo

ScholarGPS, empresa estadounidense que compila de forma indexada y actualizada metadatos correspondientes a más de 200 millones de publicaciones de archivo, sitúa la productividad de este profesor titular del Programa de Farmacología del Instituto de Ciencias Biomédicas en el número 90 a nivel mundial en el ámbito del estudio del estrés oxidativo. Además, lo ubica dentro del grupo de “académicos altamente clasificados”; es decir, dentro del 0,05% de los investigadores mejor rankeados del orbe.

Al respecto, el doctor Rodrigo, quien actualmente integra la Comisión Superior de Evaluación Académica y el Comité Académico del Doctorado en Ciencias Médicas, además de estar finalizando su último proyecto Fondecyt Regular, comenta que esta clasificación lo tomó por sorpresa: “yo no pensaba que era ese el estatus actual de nuestro trabajo, porque he sido siempre un investigador solitario en la parte básica. Me he asociado con clínicos que buscan la solución de algún problema sobre la base de responder preguntas a nivel molecular o básico; entonces, hemos pasado por temas que van desde la hipertensión arterial, la preeclampsia, la esteatohepatitis no alcohólica asociada a obesidad y, en los últimos años, el infarto agudo de miocardio. Pero en toda esta trayectoria de ciencias básicas me he apoyado mucho en el aporte que hacen los estudiantes”.

De hecho, fue uno de sus discípulos quien dio a conocer esta clasificación internacional; “siempre he tenido ayudantes alumnos muy destacados, porque para ingresar al Laboratorio de Estrés Oxidativo y Nefrotoxicidad sigo un procedimiento similar al que hacen los candidatos al Doctorado en Ciencias Médicas; se hace un examen de análisis de un paper, se revisan sus antecedentes curriculares, sus aficiones y pasan a una entrevista. Todo eso configura un ranking de selección, porque es limitado el número de estudiantes que se puede absorber: ahora son seis cupos, aunque durante un tiempo llegué a tener 14”.

Y es que, dice, “los estudiantes son muy creativos, manejan la tecnología y aportan mucho al desarrollo de las investigaciones que hacemos; yo los invito, por ejemplo, a escribir una revisión, les enseño cómo hacerlas y ellos se motivan, lo que enriquece mucho el contenido de las publicaciones. Por eso mismo quedan de coautores y, muchas veces, de primeros autores cuando han tenido una participación importante; de hecho, hemos tenido la colaboración del doctor Luciano Saso, de la Universidad La Sapienza, de Roma, que nos ha ayudado para poder publicar estos paper cuando están aprobados en revistas científicas de alto impacto, porque es muy costoso hacerlo. Ellos también han escrito capítulos completos de libros. Y los he orientado cuando han manifestado interés en seguir la carrera académica. Además, he tenido varios tesistas de doctorado y de magister”.

¿Cuál es la razón de esta “soledad” que usted menciona respecto de su ámbito disciplinar?

El estrés oxidativo es un tema muy transversal, porque pasa por la química, la bioquímica, la fisiología, la farmacología y todas las especialidades de la medicina, porque no hay enfermedad prácticamente en la cual no esté involucrado en un eslabón de su mecanismo.  Pero resulta que exige conocimiento básico, porque uno parte de la idea de un radical libre -que es un concepto químico- y ese radical libre puede modificar los procesos bioquímicos de la célula y, por lo tanto, el funcionamiento de los órganos y puede ser un factor del mecanismo de producción de las enfermedades, que puede llevar a diversas manifestaciones, así que tiene muchas aristas. Acá en Chile no es mucha la gente que se dedique al tema, porque ha habido que proporcionar las bases científicas que sustenten el papel que cumple el estrés oxidativo; nosotros lo hemos hecho en ámbitos como la prevención de la fibrilación auricular post operatoria, frenando este proceso. Ahí está la clave: dar una óptica mecanística sobre una base científica racional, montando datos, ofreciendo resultados concretos que expliquen este mecanismo en todas las enfermedades que está involucrado y que, a veces, no es tomado debidamente en cuenta.

¿Cómo ha sido para usted desarrollar esta carrera, tanto en investigación como en formación de capital humano, con la consabida falta de recursos de este sector?

Yo creo que lo que ayuda mucho en eso es la resiliencia. Llevo 55 años en la Universidad de Chile, llegué en la época de la Reforma así que pasamos periodos muy difíciles: vino el golpe militar, después la institución se jibarizó, los recursos escasearon muchísimo, sobre todo para los proyectos, y toda esa etapa como que me fue moldeando. Los proyectos que presentábamos en esa época también eran de muy escasos recursos, así que era poco lo que podíamos hacer y publicar en relación a lo que ahora tenemos. Este ha sido un proceso de resiliencia en que uno se va adaptando y ¿por qué lo hace? Porque uno quiere lograr su meta, realizar hasta el cumplimiento de su objetivo todo lo que corresponde, y a eso hay que ponerle una dedicación que yo diría que va más allá del hecho de que uno tenga o no tenga apoyo, porque hay una pasión que uno tiene que tener por lo que está haciendo y un compromiso con la institución. Yo he estado en la Universidad de Chile desde que estudié en el pregrado –en la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas-, me recibí y al mes ya estaba contratado acá en la cátedra del profesor Enrique Egaña Barahona, y me mantuve así hasta que me retiré, ahora estoy con seis horas ad honorem, lo que me ayuda a no tener una interrupción brusca de la actividad, por un lado, pero por otro lado yo no quería abandonar mi proyecto, porque si yo me voy de aquí se va a perder toda una línea de muchas décadas de esfuerzo, y justamente ahora estamos llegando a la parte más importante, que es el proyecto que estamos desarrollando.

Nueva patente en la mira

En el proyecto Fondecyt Regular 2021 “Cardioprotección de pacientes con infarto agudo de miocardio sometidos a angioplastia coronaria percutánea mediante una terapia antioxidante combinada” participan como coinvestigadores los doctores Juan Carlos Prieto, director del Programa de Farmacología; Rubén Aguayo, director del Departamento de Medicina Interna del Hospital San Juan de Dios; Ángel Puentes, jefe de Cardiología del mismo recinto asistencial; Abraham Gajardo, del Programa de Fisiopatología, y Ángelo Ramos, del Servicio de Imagenología del  Hospital Clínico Universidad de Chile, además de tesistas y estudiantes.

“Es un tema muy necesario de resolver, porque cuando una persona tiene un infarto agudo al miocardio, se ocluye una arteria de la circulación coronaria y hay una zona del corazón que deja de recibir aporte de oxígeno y que se muere, se produce una necrosis. La angioplastia coronaria permite introducir una sonda hasta el punto donde está la oclusión, llevando un baloncito en la punta que se infla para destapar esa oclusión y se restaura la circulación, pero resulta que durante el período de isquemia -cuando no estuvo siendo perfundido el tejido-, operaron cambios metabólicos en esa zona, los cuales se activan enzimas que son productoras de radicales libres y después, cuando se restablece el flujo sanguíneo, llega el oxígeno que es el sustrato necesario para que se produzca un estallido de esos radicales libres, lo que daña una parte importante del tejido cardíaco; tanto, como que se puede duplicar el tamaño del infarto inicial solo por este procedimiento, y ahí está el estrés oxidativo involucrado esas investigaciones”, explica el doctor Rodrigo.

En esta línea de investigación ha desarrollado estudios probando el poder antioxidante de dosis masivas de vitamina C, que “mejoró algunos parámetros fisiológicos del corazón, pero el tamaño del infarto no se modificó. En el intertanto salieron trabajos sobre la homeostasis del hierro, porque durante la reperfusión cambia su equilibrio y aumenta el hierro iónico libre, lo que produce uno de los radicales libres más reactivos, que es el radical hidroxilo. Por eso ahora estamos abordando ese problema y desarrollamos una solución que se pone por vía endovenosa enriquecida con Vitamina C, con un quelante de hierro que es la deferoxamina y con n-acetilcisteína, que es un precursor de glutatión y protege contra el estrés oxidativo”.

Probaron esa solución en modelo ex vivo y, luego, en una intervención en fase 1, para determinar posibles efectos secundarios, “y no se produjo ninguno de importancia. Por eso, durante el segundo semestre de este año viene la última etapa, en que reclutaremos pacientes infartados que se deban someter a una angioplastia, para que recibirán esta solución que los protegerá contra el aumento de hierro iónico, con el poder antioxidante con la vitamina C y que restablece el contenido de glutatión. Con esa maquinaria metabólica, esperamos que el tejido cardíaco se haga menos vulnerable frente a la acción deletérea de los radicales libres que se van a producir de todas maneras cuando se restablezca el flujo sanguíneo; esperamos que con eso no se genere el daño, lo que va a mejorar la calidad de vida en el periodo posterior, porque deberían disminuir las posibles comorbilidades que se puedan presentar, como arritmias. Y todo eso va a contribuir a que tengamos mejores parámetros fisiológicos en general del corazón y del estado de salud de estas personas”.

Para ello, reclutarán 48 pacientes en el Hospital San Juan de Dios, randomizados en grupo de intervención y otro de control a razón de dos es a uno. “En el momento que ingrese el paciente a la Urgencia, se le explicará en qué consiste el proyecto y, si firma el consentimiento, se le comienza a administrar la solución que contiene estos tres fármacos en las concentraciones necesarias para que sus niveles plasmáticos contrarresten el efecto de los radicales libres durante la aproximada media hora que demora el procedimiento de angioplastia para destapar la arteria”.

Y termina con un broche de oro: esta solución, que conjuga el efecto de la vitamina C, la deferoxamina y la n-acetilcisteína, será presentada para su patentamiento como medicamento, “porque si bien todos ya son fármacos en uso, su combinación y en la proporción que proponemos, es inédita”.  

¿Qué es ScholarGPS? 

ScholarGPS es una empresa estadounidense con sede en California, propiedad de Meta Analytics LLC; es la principal fuente en línea para el análisis de la actividad académica. Es una compilación por completo indexada y continuamente actualizada de metadatos correspondientes a más de 200 millones de publicaciones de archivo -artículos de revistas, libros, capítulos de libros, artículos de conferencias y patentes- extraídas de todo el mundo; utilizando este corpus masivo y otra información de respaldo, sus plataformas de inteligencia artificial implementan minería de datos, aprendizaje automático y ciencia de datos para brindar a los usuarios acceso a perfiles detallados y únicos de académicos, junto con su clasificación entre la comunidad global de investigadores. Los perfiles incluyen el historial completo de las actividades de un individuo: publicaciones, afiliaciones institucionales, especialidades, colaboradores y métricas de clasificación académica.

La comunidad global de académicos incluida en la base de datos ScholarGPS está compuesta por más de 30 millones de académicos, industriales y gubernamentales de 55. 000 instituciones de todo el mundo. Además de los perfiles individuales, se proporcionan los resultados de la investigación y las clasificaciones de más de 15.000 instituciones académicas en más de 200 países.

En primer término, este ranking clasifica las actividades académicas en 14 campos amplios, como medicina, ingeniería e informática, derecho, artes y humanidades; luego, los subdivide en 177 disciplinas, como cirugía, ingeniería mecánica e historia, asociadas con departamentos académicos típicos. Se agregan nuevos perfiles académicos y especialidades a medida que surgen en la literatura. Los usuarios también pueden identificar a los mejores académicos por experiencia que se ubican en el 0,5 % superior en sus campos, disciplinas y especialidades únicas.

Los académicos altamente clasificados son los autores más productivos por su alto número de publicaciones, cuyos trabajos son de profundo impacto en cuanto a citas y de máxima calidad (índice h). Gracias a la generación de más de 30 millones de perfiles académicos detallados, basados ??en la clasificación única de ScholarGPS de más de 200 millones de publicaciones académicas registradas en una de las más de 350 000 especialidades, 177 disciplinas y 14 campos distintos, los académicos altamente calificados son, por primera vez, identificados dentro de cada una de estas categorías. Los datos para hacer esta identificación pueden revisarse a lo largo de su trayectoria académica vital o en los cinco últimos años anteriores, ponderando cada publicación y cita por el número de autores y excluyendo las autocitas.

Este ranking contiene los datos de académicos activos, inactivos, jubilados y fallecidos.

Cecilia Valenzuela León

Jueves 16 de mayo de 2024

Doctor Ramón Rodrigo, líder mundial en estrés oxidativo