Noticias destacadas

Científicos australianos detectaron que una tercera arteria está saliendo en el antebrazo

En materia evolutiva no está dicha la última palabra. Una vía sanguínea que está presente en el embrión y que suele desaparecer a la octava semana de embarazo se encuentra cada vez más presente en la anatomía interna del cuerpo humano, específicamente en el antebrazo. Se trata de la arteria mediana, un nuevo vaso sanguíneo que se instala entre las arterias cubital y radial y que fue descubierta por un equipo de científicos australianos de Flinders University y The University of Adelaida.

«La prevalencia fue de alrededor de 10% en las personas nacidas en la década de 1880 en comparación con el 30% de los nacidos a finales del siglo XX, un aumento significativo en un periodo de tiempo bastante corto en lo que respecta a la evolución», explica Teghan Lucas, integrante del equipo. «Si esta tendencia continúa, la mayoría de las personas tendrán una arteria mediana en el antebrazo para el 2.100», agrega del estudio publicado en la revista «Journal of Anatomy».

Los datos que confirman la tendencia de la tercera arteria se refieren a disecciones de 78 personas muertas en 2015-2016, todos de ascendencia europea y de edades que fluctúan entre los 51 y 101 años.

Los investigadores precisan que en el momento en que la prevalencia arterial media alcance 50% a más, ya no va a considerarse una variante «sino como una estructura humana normal».


Ventajas de la arteria


«Variaciones anatómicas de distintas estructuras siempre existen», precisa Ulrike Kremerling, investigadora del instituto de ciencias biomédica ICBM de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. Comenta que actualmente todo el mundo tiene la radial y ulnar (cubital) y que la evolución sigue. Pone como ejemplo que «nuestro hueso maxilar superior y la mandíbula son cada vez más pequeños, los dientes ya no caben y por eso hay más personas que ya no tienen piezas dentales cono lo son las muelas del juicio».

En referencia a la arteria mediana, acota que «nosotros estamos cambiando constantemente. La forma que tiene nuestro cuerpo depende de los factores genéticos, pero también ambientales. Este trabajo australiano describe la permanencia de esta arteria mediana, una estructura que está presente durante el desarrollo embrionario y ahora esa arteria mediana está a nivel post natal y adulto». Estima que «puede tener ciertas ventajas como una mayor irrigación al antebrazo. Otra ventaja puede darse en una cirugía donde se puede usar parte de ese vaso para reemplazar otro estructura en un caso de trombo, por ejemplo».

Los investigadores australianos estiman que la arteria mediana «puede dar a los dedos o antebrazos un impulso confiable de sangre después que nacemos, haciéndolos más fuertes». También, dicen, que «pone en un mayor riesgo de sufrir el síndrome del túnel carpiano», una condición que nos hace menos capaces de usar nuestras manos.

Kremerling insiste en que «así como pasa con esa arteria, pasa con otras estructuras. Como ser vivo, como especie, estamos sufriendo cambios, esto no es estático, estamos evolucionando constantemente».

De las conclusiones del estudio, agrega que «es altamente probable que en 150 años más sea 60% de la población que tenga la arteria mediana y va a terminar de dejar una rareza».


Regresión arterial


«A veces se tiende a pensar que no hay cambio en nuestra especies y este ejemplo de la arteria demuestra que sí los hay a largo plazo. Si es genético o ambiental es un tema, pero sí que existe cambio tangible que constaron estos investigadores australianos con las disecciones que realizaron en las que persistía la mencionada arteria», acota Guillermo D’Elia, biólogo y doctor en biología evolutiva y académico del Instituto de Ciencias Ambientales y Evolutivas de la Universidad Austral.

Estima que «la genética se encarga de la regresión de la arteria a la octava semana de embarazo y que por diferentes causas perdió esa funcionalidad. La regla es que mientras existan poblaciones se presentarán mutaciones, algunas ventajosas (mayor irrigación) y otras no (síndrome del túnel carpiano), pero el cambio continúa de forma imperceptible». Pone como ejemplo un cambio evolutivo. «Ahora, en promedio, somos más altos que en el medioevo. Este estudio es interesante que muestra un buen ejemplo de la evolución y que voy a usar en mis clases», confiesa el académico.

Raúl Araya Donoso, magíster en Ciencias Biológicas de la Universidad de Chile, estudiante de doctorado en Biología Evolutiva en Arizona State University, Arizona, EE.UU., coincide en que el estudio «demuestra cambios en la anatomía humana, un fenómeno evolutivo súper destacable en materia evolutiva», pero toma cierta distancia con la interpretación de los resultados. «Hay que ser cauto. Ese estudio analiza a ciudadanos australianos, no es una población chilena ni mundial y los resultados en cuanto a la arteria mediana puede mostrar una tendencia diferente, pero es interesante».

Advierte que «cambios también están sucediendo en animales, en plantas y en todo tipo de organismos. «Están pasando en tiempo real», resalta Araya desde Arizona

Publicado en La Tercera (http://bit.ly/3roD8fm)

Científicos australianos detectaron que una tercera arteria está saliendo en el antebrazo